INNER VISION

Image by Víctor Melchor.

Today I remembered an insight a bird brought me a while ago. I was house-sitting at that time. The house was by the lake, with big windows to enjoy the view. One day, I came back home around noon, and as I walked to the kitchen, I felt a bird flying over me toward the living room. I thought it was weird that the bird was trapped inside. I didn’t see it when I closed the doors before leaving the house in the morning. The poor bird remained trapped for two hours while I was out.

I opened the front and side doors for the bird to find its way out. As I was doing so, the bird was trying to fly away from me. I didn’t want to scare it, so I went to the bedroom for a short while. I heard it banging against one of the closed windows, thinking that was the way out. When I went back to the living room, the bird was still doing the same thing in the same spot. It didn’t get that there was no way out in that place and kept banging itself against the glass in the same spot, over and over again. I get sad when that happens. Glass is a human-made thing they don’t understand.

I went to see if I could open that window. As the bird saw me walk near, it flew to the open door by the kitchen and stood there for a moment. It was standing at an opened door and still thought it was trapped. We looked at each other for a while. It was a beautiful moment. I was sending it calming energies until it finally realized the door was open and flew away.

This bird made me think of how people sometimes react when feeling or getting trapped in a situation. Most of the time, is our fault or lack of awareness makes us feel trapped in the first place. Sometimes we are not even trapped, but we believe so when things are not going our way. In this case, the cage is our mind and how we see things.

As we believe we are trapped, we fly around desperately trying to find an exit, not knowing what else to do. In the process, we lose energy and feel stressed and frustrated. Then, a door opens, representing a solution or exit. We don’t even realize it because we are stubborn in trying to find the exit in the wrong place. We try to solve our situation in what we think is the only way and keep banging ourselves with the same thoughts, feelings, beliefs, habits, and assumptions. Then, another door opens. We still don’t realize there are now two doors opened because we keep focusing on the wrong place.

Suddenly, something shakes us and makes us move in another direction. We may feel defeated, and because we are tired, we let go of our struggle and stay still for a moment. After a moment in silence, and without any effort, we finally realize we are standing by an opened door. That door represents the solution we didn’t see before because of the belief of being trapped.

Finally, we can fly away. We are free now. We can leave behind the cage we got into. A short time will pass, and later we will forget that we remained trapped for a while. Maybe we will even get into another cage right away.

This bird reminded me to remain calm and present when feeling trapped in a situation. When we are present, we can observe ourselves and try to find out why we feel trapped in the first place.

In the Mayan Cosmovision, birds are seen as messengers from Spirit. If we trust and pay attention to the messages coming from Spirit, we can realize there is always a reason why this moment is the way it is. It can bring teachings, insights, and healing or will guide us to connect with our gifts. We won’t realize that if we obscure the present moment with worries and negative thoughts. Birds remind us to learn to see things from a higher perspective and connect with our inner vision. This way, we can understand why we attract certain situations to our lives. If we remain calm, connecting with our inner vision, it will be easier to see when the first door opens, setting ourselves free.

Thank you for your existence, dear reader.

With appreciation and respect for your path,

Jen.

*

*

Hoy recordé una reflexión que me trajo un pájaro hace tiempo. En ese entonces, estaba cuidando una casa. La casa estaba frente al lago, con grandes ventanas para disfrutar de la vista. Un día, volví a casa hacia el mediodía, y mientras caminaba hacia la cocina, sentí que un pájaro volaba sobre mí hacia el salón. Me pareció raro que el pájaro estuviera atrapado dentro. No lo vi cuando cerré las puertas antes de salir de casa por la mañana. El pobre pájaro permaneció atrapado durante dos horas mientras yo estaba fuera.

Abrí las puertas delantera y lateral para que el pájaro encontrara la salida. Mientras lo hacía, el pájaro intentaba alejarse de mí volando. No quería asustarlo, así que me fui al dormitorio durante un rato. Lo oí golpeando contra una de las ventanas cerradas, pensando que esa era la salida. Cuando volví al salón, el pájaro seguía haciendo lo mismo en el mismo sitio. No entendía que no había salida en ese lugar y seguía golpeándose contra el cristal en el mismo sitio, una y otra vez. Me entristece cuando ocurre eso. El cristal es una cosa hecha por el hombre que no entienden.

Fui a ver si podía abrir esa ventana. Cuando el pájaro me vio acercarme, voló hasta la puerta abierta junto a la cocina y se quedó allí un momento. Estaba parado en una puerta abierta y todavía pensaba que estaba atrapado. Nos miramos durante un rato. Fue un momento hermoso. Le envié energías calmantes hasta que finalmente se dio cuenta de que la puerta estaba abierta y se fue volando.

Este pájaro me hizo pensar en cómo reaccionamos a veces cuando nos sentimos o estamos atrapad@s en una situación. La mayoría de las veces, es nuestra culpa o falta de conciencia la que hace que nos sintamos atrapad@s en primer lugar. A veces ni siquiera estamos atrapad@s, pero lo creemos cuando las cosas no van como queremos. En este caso, la jaula es nuestra mente y cómo vemos las cosas.

Como creemos que estamos atrapad@s, volamos desesperadamente tratando de encontrar una salida, sin saber qué más hacer. En el proceso, perdemos energía y nos sentimos estresad@s y frustrad@s. Entonces, se abre una puerta que representa una solución o salida. Ni siquiera nos damos cuenta porque nos obstinamos en buscar la salida en el lugar equivocado. Intentamos resolver nuestra situación de la manera que creemos que es la única y seguimos golpeándonos con los mismos pensamientos, sentimientos, creencias, hábitos y suposiciones. Entonces, se abre otra puerta. Seguimos sin darnos cuenta de que ahora hay dos puertas abiertas porque seguimos centrándonos en el lugar equivocado.

De repente, algo nos sacude y nos hace voltear en otra dirección. Puede que nos sintamos derrotad@s y, como estamos cansad@s, dejamos de luchar y nos quedamos quiet@s un momento. Después de un momento en silencio, y sin ningún esfuerzo, finalmente nos damos cuenta de que estamos junto a una puerta abierta. Esa puerta representa la solución que antes no veíamos por la creencia de estar atrapad@s.

Por fin, podemos volar. Ahora somos libres. Podemos dejar atrás la jaula en la que nos metimos. Pasará un tiempo breve y más tarde olvidaremos que hemos permanecido atrapados durante un tiempo. Tal vez incluso nos metamos en otra jaula de inmediato.

Este pájaro me ha recordado el tratar de mantener la calma y estar presente cuando nos sentimos atrapad@s en una situación. Cuando estamos presentes, podemos observarnos a nosotr@s mism@s e intentar averiguar por qué nos sentimos atrapad@s en primer lugar.

En la Cosmovisión Maya, los pájaros son vistos como mensajeros del Espíritu. Si confiamos y prestamos atención a los mensajes que vienen del Espíritu, podemos darnos cuenta de que siempre hay una razón por la que este momento es como es. Puede traer enseñanzas, percepciones y sanación o nos guiará para conectar con nuestros dones. No nos daremos cuenta si oscurecemos el momento presente con preocupaciones y pensamientos negativos. Los pájaros nos recuerdan que debemos aprender a ver las cosas desde una perspectiva más elevada y conectar con nuestra visión interna. De este modo, podemos entender por qué atraemos determinadas situaciones a nuestra vida. Si mantenemos la calma, conectando con nuestra visión interna, será más fácil ver cuando se abre la primera puerta, liberándonos.

Gracias por tu existencia, querid@ lector(a).

Con aprecio y respeto por tu camino,

Jen.

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